Poema 1000

Escribí tantas palabras huecas en mi vida,
tantos poemas sin sentido
que hoy quiero deplegarme a pleno
con lo que mi corazón me dicta:

Odio con rabia el dolor y el hastío
y la angustia de ser un ser humano
que de humano tiene el cuerpo solamente
y el bagaje de historias en que me envuelve
la misma vida, a la que no pertenezco,
porque me escapé de las alas de un pájaro sin nombre
y me caí de entre los pétalos de una rosa casi dulce
en un momento de ezquizofrenia letal
en que dos cuerpos se unieron por el simple deseo
y me pusieron esta miserable masa de carne y hueso
de la que hoy yo ya no sé responder.

Quiero decirles a todos
que ya no creo en el amor
porque al final de cuentas
siempre estamos solos en la tristeza
y ella no debe compartirse
y las alegrías se comparten con cualquiera.
Que la ternura es un invento
para sobrellevar felices nuestra esencia.
Que no quedan fantasías nuevas por soñar
y que la vida es una simple ilusión
y no nos damos cuenta.
Que lo único real es el dolor y la amargura
que no deja huecos ni espacio para la felicidad.

Quiero cantar este canto interno
salido y escapado desde lo más profundo que tengo
y no sé si es raciocinio o sentimiento
o simplemente locura de momento.

Quiero decir que me caigo y peco
cuando la ocasión deja que peque y caiga
porque la debilidad plantada en esta humanidad que tengo
deja que me hunda en los abismos hasta tocar
el infierno más temido por los dioses.

Quiero decir que no me importan las alas
ni las estrellas, ni las margaritas, ni el susurro del viento en esta noche,
que no me importa la vida como está planteada
pues me exilo de los sitios a los cuales ya no pertenezco,
que todo parece hueco
tan hueco
como la misma cabeza que ya no puede contener algún cerebro.

Quiero tan solo decir
que nada busco y a nadie espero,
sólo y tan sólo quiero encontrar mi rostro
en algún espejo
que me devuelva la imágen santa que perdí algún día
cuando al fin dejaron que eligiera.

Quiero expresar con fuerzas y con ganas
que todo es una gran mentira
y estoy inmerso
y que me quiero salir desde los poros
hacia el lugar preciso en que precise mi existencia estar.

Quiero olvidarme de todo
de mi historia, mis padres, mis amantes, mis abuelos,
los mandatos, las dudas, de lo bueno y de lo malo.
Y aquellos que siempre esperan algo de mí
que ya no esperen nada
porque no puedo dar más que nada
porque el dolor me eclipsó la sonrisa y hasta las ganas.
Y que mis ganas rondan hoy en un oscuro silencio
quedo y tranquilo, que no poseo, porque la mente
mata el cuerpo
como matan las palabras
y muero pues, porque ya estoy muerto.

Quiero acuchillar hasta la última gota de vida
que pueda tener mis más ínfimas células,
y transformarme, o volverme, no sé,
un simple espacio de luz
como el que espero y creo sea el alma.

Quiero decir quizás que en una noche
en que el negro hastío impregnó mi esencia
que es solo por un rato y que tal vez mañana,
cuando despierte,
y escuche el trinar de pájaros sonrientes
o el maullido de mi gata,
vuelva a sonreir
y a creer que ser feliz
es una simple ilusión, como la vida,
pero que puedo serlo simplemente
reconociendo que no hay ancestros,
que no hay cuerpo,
y que el brillo que late arriba del camino
soy yo, tan simple, tan nada, tan
puramente alma.

22/04/10

4 comentarios:

Roberto Lone dijo...

Saludos Eduardo!

Este escrito #1000, que sale con fuerza, con pena, con tristeza y con alguna decepción poderosa que muchas veces no entendemos en su momento.

Quizá, deba decirte que en la profundidad de estas letras está escribiendo tu alma, claro amigo, porque somos un alma que se interna en un cuerpo ha la hora de nacer, y por lo tanto aprendemos que no somos un cuerpo con alma si no un alma en un cuerpo.

Y ese es el motor del mismo, tu alma escribiente, de lo que nos cuesta a todos entender, aceptar y tratar de mejorar en vida. No es fácil, pero tampoco imposible.

Mientras tanto sigo leyéndote, y siempre sabiendo que cuentas con un amigo y servidor. esos es, servir a los demás, es la meta de cada uno para entender nuestro problema existencial. dar sin esperar a recibir.

cuenta siempre entonces con mi amistad y mi deseo que lleguen las bendiciones día a día y la claridad noche a noche.

Saludos!

amparo dijo...

Mi querido Eduardo. No olvides tus huellas nunca, tus recuerdos, ellos son la vida que hemos vivido. Seguir viviendo es una olbigación no una ilusión. Renunciar a la sonrisa tuya , de todos, de alguien,de nada, es renunciar al día. "volverám a sus nidos las oscuras golondrinas a posarse en tu ventana".

No cierres la puerta, no dejes que el pájaro pierda sus alas y sus trinos. Deja que siga cantando palabras, negartelas es sencillamente una tristeza. En tus manos cobran fuerza. Haz como las gaviotas, vuela alto para ver más lejos.

Con besos siempre de colores.
Amparo.

Carpe diem

Conchi dijo...

Sigo mirando al cielo y veo las estrellas y una de las luces me recuerda a mi amigo y me guiña un ojo.
Me gustó tu poema. Yo no hubiera sabido expresarlo mejor.
Te mando un fuerte abrazo y mis mejores deseos. No me olvido de ti.
Conchi

obd dijo...

Preciosísimo poema, lleno de pasión por tí mismo y te deseo que llegues a ese brillo (brillante) que eres.

Me ha encantado, como me suele encantar, esa desnudez a la que te sometes y que, como no puede ser de otra forma, te hacen surgir grandiosos poemas (con los que aprendo).

Saludos y Buena Vida.

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El Río de la Plata y yo

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