Frente al espejo

Me descubro mirándome al espejo
con la piel arrugada
y esas bolsas tremendas en los ojos.
Cayéndose los pelos,
y la cara marcada por el tiempo...

Me descubro mirándome al espejo
y austero me pregunto
si estas huellas dejadas por mi cuerpo
han dejado otras huellas
más profundas, más sanas y mejores
en lo oculto del alma
o en el santo jardín de mi memoria.

Ciertamente la vida se nos pasa
y son menos los años que nos restan,
y la vida vivida se hace trizas
cuando el cuerpo no puede acompañarla...

Aunque yo sienta un niño en mis adentros
ese niño envejece con los años.
Son los huesos que crujen
son los músculos blandos
son los ojos que fallan
y aquellas locas ganas que no vuelven
a ronronearme el alma con colores
o a despuntarme soles sin ocasos...

Me descubro mirándome al espejo
y entre el viejo que fui y el niño que soy
se encuentra un largo tiempo
de esperanzas, mañanas y de olvidos
mascullando la muerte
y sintiendo que el tiempo ya vivido
se hace largo en el cuerpo
y es tan corto en el alma y la memoria.
28/01/08

3 comentarios:

Melba dijo...

Hola, bonitas reflexiones. Un abrzo para ti, para Bsbal, un apretujón. ♥

Conral dijo...

Uffffffffffffff, ¡cómo me gusta este poema! ¿Te importa que me lo copie? Es muy intenso. Gracias por escribirlo y dejármelo leer.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Eduardo,decias que no te dejaba una palmadita?pues ahi va tu racion de palmaditas y animarte,me llenas de vida,nada mas puedo decir(ya me conoces).
Besitos de colores.
Lucero

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El Río de la Plata y yo

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